BREVE SEMBLANZA DEL SACERDOTE JUAN PEDRO

Difícil tarea hacer un semblanza del sacerdote Juan Pedro Cubero por la complejidad de su trabajo pastoral en Roma, en Perú más de 25 años y su labor apostólica en más de sesenta ciudades de los cinco continentes.
D. César en las exequias hizo ya de él el mejor de los elogios cuando dijo: D. “Juan Pedro fue un gran sacerdote”.
Comenzaba sus actividades apostólicas como coadjutor en una parroquia rural de Segovia desde donde saltaría a Roma y a más de sesenta ciudades extendidas por todo el mundo. Experto conocedor del Concilio Vaticano II, que conoció de primera mano en compañía del padre Lombardi, era su herramienta para comenzar un proceso de renovación de la Iglesia. Una renovación que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Juan Pedro fue uno de sus grandes promotores.
Como segovianos podemos sentirnos orgullosos por la figura y personalidad de Juan Pedro. Si tenías la suerte de asistir a alguno de los cursillos sobre el Vaticano II entrabas en un camino de renovación eclesial.
Aunque no cabe en una simple semblanza personal exponer toda la riqueza humana y religiosa, sí es posible destacar su rica profundidad humana y religiosa y el equilibrio de sus intervenciones. Además era un hombre una gran formación teológica y espiritual que impresionaba tanto en sus charlas como en la celebración de la eucaristía.

Domiciano Monjas